La tradición del Canto de las Marzas

«Esta noche entrará marzo de la media noche bajo»

El canto de las marzas es una de esas tradiciones antiguas que, casi sin darse cuenta, han conseguido atravesar los siglos. Su presencia forma parte del sustrato cultural de amplias zonas del norte peninsular y su relevancia es innegable tanto en la provincia de Burgos como en otros territorios próximos (Cantabria, Soria, Palencia y León, entre otros), aunque no se trate de una costumbre extendida de forma homogénea ni documentada en todos los pueblos.

Las marzas se cantan la última noche de febrero, un momento cargado de simbolismo que coincide con el inicio del antiguo calendario lunar romano. En torno a estas fechas se celebraban ritos y fiestas de origen pagano vinculados al final del invierno y al despertar de la naturaleza. Para las sociedades de antaño, cuya vida dependía directamente del campo, el paso de una estación a otra no era un simple cambio en el calendario, sino un acontecimiento vital. El inicio de marzo representaba el renacer del ciclo anual, el anuncio de la fertilidad de la tierra y, en definitiva, el resurgir de la vida.

Localidades burgalesas donde se cantan o han cantado las marzas (según Salvador Domingo). Cancionero Popular de Burgos

Una tradición diversa y compleja

Aunque hoy tendamos a hablar de las marzas como si se tratase de una única tradición, en realidad estamos ante una práctica profundamente diversa y compleja. Varía de una comarca a otra y, en muchos casos, incluso de un pueblo a otro, conservando cada lugar su propia melodía, sus textos y su forma de interpretar el canto. Por este motivo, resulta difícil (cuando no imposible) hablar de unas marzas “auténticas”.

A pesar de esa diversidad, todas las variantes comparten una base común. El canto tiene un marcado carácter petitorio, ligado al aguinaldo; recorre simbólicamente los meses del año; incorpora referencias al amor y a la mujer, con fórmulas muy variadas; y posee, además, un fuerte componente social y comunitario.

Tradicionalmente, las marzas estaban reservadas a los mozos solteros, conocidos como marceros. Más allá del propio ritual, el canto funcionó durante siglos como un espacio de socialización, de encuentro entre iguales y de afirmación dentro de la comunidad, convirtiéndose en uno de los momentos más significativos del calendario festivo tradicional.

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A cantar las marzas, señores, llegamos;

pa’ cantar las marzas licencia tenemos

del señor alcalde y de todo el pueblo.

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Esta noche entraba marzo desde media noche abajo;

tras de marzo entraba abril, con las flores relucir;

tras de abril entraba mayo, con las flores relumbrando;

tras de marzo entraba junio, con las hoces en el puño.

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Las Marzas en Cebrecos (Cancionero Popular de Burgos)


Marzas del norte y del centro-sur de Burgos: dos formas de un mismo canto

Uno de los aspectos más interesantes del canto de las marzas es la diversidad interna que presenta incluso dentro de una misma provincia. En Burgos, las diferencias entre las marzas del norte y las del centro-sur han sido estudiadas y documentadas por diversos autores, como Miguel Manzano Alonso en su obra Cancionero Popular de Burgos, una de las principales referencias para el conocimiento del folclore musical burgalés.

Según recoge este cancionero, en el norte de la provincia las marzas se articulan sobre melodías de ritmo ternario, en modo de Mi y con versos hexasílabos, lo que les otorga un carácter sobrio y compacto. En el centro-sur, por el contrario, la variedad musical es mayor: conviven melodías ternarias con versos hexasílabos junto a otras de ritmo binario y versos octosílabos, sustentadas en un sistema melódico La–Re, que aporta una sonoridad claramente diferenciada.

Las diferencias también se manifiestan en los textos. Aunque en ambas zonas el canto suele iniciarse con una petición o solicitud de permiso, las fórmulas empleadas varían notablemente. Tal y como señala Manzano, en las marzas del centro-sur el canto a la naturaleza y al recorrido de los meses del año aparece mucho más desarrollado. En esta misma zona es más evidente la incorporación de romances tradicionales, como El Prisionero. En cuanto a la ronda amorosa, las marzas centro-sureñas se centran en el retrato de la mujer, mientras que en el norte aparecen con mayor frecuencia referencias simbólicas a mandamientos y sacramentos. Las peticiones de aguinaldo, presentes en todas las variantes, recurren asimismo a imágenes muy distintas: desde la conocida gallina pinta en el centro-sur hasta expresiones como traemos un burro cargado en el norte.

La forma de interpretación constituye otra diferencia fundamental. En el norte, los mozos solían salir al final de la tarde, recorriendo todas las casas del pueblo y cantando las marzas al unísono, como una ronda colectiva. En el centro-sur, en cambio, se esperaba hasta la medianoche y el canto se realizaba en lugares fijos, generalmente alrededor de una hoguera, donde los marceros cantaban de forma alterna, respondiéndose unos a otros, tal y como queda reflejado en las recopilaciones del Cancionero Popular de Burgos.

“Las marzas” del norte y zona centro-sur de Burgos.
Cancionero Popular de Burgos

Estas diferencias ponen de manifiesto que, aunque todas las marzas comparten una estructura y un significado común, cada una es fruto de su territorio y su contexto social. No existen marzas más auténticas que otras, sino expresiones distintas de una misma tradición, todas ellas únicas y profundamente ligadas a la identidad de cada comunidad.


«Aquí terminan las Marzas; si hay defectos, perdonad»

Hoy, el canto de las marzas sigue marcando el paso del invierno a la primavera en muchas localidades, manteniéndose como una práctica viva dentro del calendario tradicional. Allí donde continúan cantándose, conservan su sentido ritual y social; y en aquellos lugares donde se ha perdido, su interpretación puede servir para favorecer su recuperación. Entender las marzas como una tradición plural, ligada al territorio y a su contexto, nos ayuda a valorarlas no como una pieza única e inmutable, sino como un canto lleno de matices y significados.


Canto de Las Marzas en Villalbilla de Burgos (28 de febrero de 2025)
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