Fiestas Patronales

“El folclore vuelve a casa: al pueblo, a la plaza, a la gente.”

Las fiestas patronales son el corazón del folclore. Es en los pueblos donde esta tradición nació, se vivió y se transmitió de generación en generación. Para nosotros, participar en estas celebraciones es mucho más que actuar: es volver a la raíz, compartir emociones y recuperar la esencia de lo que realmente significa la música y la danza popular.

Nuestra labor en las fiestas patronales se centra en amenizar el día grande con una propuesta completa y auténtica. Comenzamos acompañando la celebración con una misa castellana cantada, un momento de recogimiento y tradición que conecta con la historia de nuestras comunidades. Después, como se hacía antaño, trasladamos la música y el baile a la plaza: una actuación de jotas y danzas, con dulzaina y música tradicional, para llenar de vida y alegría el ambiente festivo.

Lo más bonito de estos días es ver cómo la gente se emociona, especialmente las personas mayores, que guardan en la memoria esos momentos de antaño. Para nosotros, hacer disfrutar a los mayores es una gran satisfacción: sentimos que recuperamos el espíritu de las fiestas de siempre, cuando la música era parte de la vida cotidiana y el baile se vivía en comunidad.

San Pantaleón del Páramo, Burgos

Y, como en las fiestas de antes, no todo queda en el espectáculo: al final, llega uno de los momentos más entrañables, cuando los vecinos se animan a unirse. Muchas veces, la última pieza se convierte en una invitación abierta a bailar con nosotros, en un instante íntimo, sencillo y lleno de emoción. Esos momentos, de cercanía y alegría compartida, nos impulsan a seguir trabajando con la misma ilusión.

Las fiestas patronales son el lugar donde el folclore se siente vivo, y para nosotros es un privilegio formar parte de esa experiencia, celebrando junto a la gente y devolviendo a los pueblos el espíritu de su historia.

Por que es ahí donde reside la verdadera raíz de nuestro folclore.

Misa Castellana

Bailes en la plaza

Y el que no cante… ¡Qué baile!